Tierra de nadie… (primera parte)

Jun 13, 2010 2 Comentarios por

En la Universidad Central de Venezuela, existe una conocida extensión de terreno llena de árboles, pasillos abiertos pero techados, jardines con grama (al menos cuando egresé había) y cientos de relajantes sonidos que van desde pequeños pájaros, brisa agitando las hojas y atípicas guacamayas libres que son parte del paisaje. Ese espacio se llama “Tierra de Nadie”.

Sorpresivamente, aunque “Tierra de nadie” no pertenece a ninguna facultad específica, ni a ningún ente administrativo de la universidad (que yo sepa), suele ser el punto de encuentro de muchos estudiantes para hacer la digestión antes de la siguiente clase, darse explicaciones académicas informales, practicar  zancos, yoga, capoeira, baile, karate, picnic, lectura u ocio y hasta para algunas parejitas darse afectos…

La pregunta es: Si este es el lugar que tantos estudiantes usan ¿No debería llamarse mejor: Tierra de todos?

Quizás sea un efecto psicológico o sólo una mera coincidencia, pero lo cierto es que ese útil espacio, al ser llamado “…de nadie”, parecía no tener dolientes y siempre tuvo un terrible problema de basura, orines en árboles y colillas de cigarrillos, que no me extrañaría para nada que aún continúe siendo igual.

Tierra de nadie es perfecto para iniciar el tema, pero el asunto está en que la mayoría de los países latinos están rodeados de “Tierras de nadie”, es decir, lugares de los que todo el mundo se beneficia y nadie hace lo mínimo para mantenerlo y por qué no, mejorarlo.

Lo obvio son las calles, plazas, autobuses y zonas comunes por las que todos transitamos, pero lo no tan obvio son las escuelas que nuestros niños/adolescentes destruyen, los baños públicos que los mismos usuarios volverán a usar y ensucian descaradamente, las edificaciones en las que la gente vive y dañan adrede las paredes, ascensores o escaleras  o peor aún los trabajos de donde la gente cobra sus salarios y no se cuidan las herramientas o se malgastan los recursos para hacer el trabajo.

Cualquiera podría decir: “bueno, al fin y al cabo eso no es mío”, pero ante eso también podríamos decir

¿Es que acaso para que un lugar te pertenezca es necesario que haya un título de propiedad? ¿Es que no es suficiente que ese lugar o bien esté a tu servicio y te beneficies de este para mantenerlo y cuidarlo?

No pretendo ser evangelizador, mojigato ni hacer de este artículo un espacio de culpas,  simplemente quiero que te preguntes ¿En qué medida mis acciones relajadas o descuidos, me hacen parte del caos, el desorden, la anarquía o la suciedad de mi ciudad, incluyendo mi zona de residencia y mi trabajo?

Como reza un viejo dicho:

“Si no eres parte de la solución, eres parte del problema”

Sé que las instituciones públicas de Latinoamérica, no son precisamente eficientes en muchos temas que contribuyan a ese orden efectivo, pero si a eso le sumas la inconciencia del ciudadano promedio y eventualmente la de nosotros…

Reconozco que me da rabia subirme al elevador de mi casa o mi oficina y conseguir un papel en el piso, pero ese también es mi elevador y en él, se suben mis visitantes y mis clientes, por lo tanto le apuesto a lo que quiero ver, en lugar de enguerrillarme y quejarme por lo que no quiero que siga sucediendo.

Por eso escojo recoger el papelito en el elevador que me molesta y guardarme mi propia basura hasta que pueda tirarla al cesto. Elijo ir a las reuniones de condominio en mitad de mi cansancio, porque mientras esté alquilado, ese edificio también me pertenece y escojo sacudirme esa apatía que está en la calle y que no mejora en nada las cosas…

Por el simple hecho de estar presente en un lugar, su ambiente, sus relaciones, sus resultados y su apariencia son tu co-responsabilidad. Además que por simple lógica, si maltratamos un servicio o no cuidamos sus instalaciones, tu bolsillo será quien lo pague a futuro. Como bien lo he dicho antes, si Isaac Newton tiene razón y la energía no se crea, ni se destruye, sino que se transforma, entonces toda la energía que podamos poner para que nuestros hogares, trabajos, sitios de recreación y su entorno se mantengan o mejoren, será energía que regresará a nosotros positivamente de la manera más inesperada…

Y tú, ¿En qué tienes que poner más energía para que tu entorno esté mejor? Al final, hay muchos lugares que son tuyos, aunque no haya un título de propiedad… Olvídate de lo que hagan los demás, co.. seamos nosotros la diferencia! 😉

Nos vemos en cada sueño por construir

Gabriel Ruda

Twitter:  click @gabrielruda

Facebook: click

 

Liderazgo y Equipo

Acerca del autor

Visita www.gabrielruda.com para conocer el lado del conferencista, contratarlo o recomendarlo para tu próxima convención, lanzamiento o evento de capacitación.

2 Respuestas to “Tierra de nadie… (primera parte)”

  1. Phillip Sledz says:

    Gracias por sus comentarios perspicaces. Espero visitar su sitio web en breve.

  2. angelicaguanche03 says:

    Hola Gabriel. Excelente articulo. Contrario a tu pensar a mi me encanta el nombre de ese espacio “Tierra de nadie” porque alude a la no privatización, he tenido la oportunidad de estar ahí y me encanta ver como bien describes cantidad de personas haciendo diferentes cosas. Eso le da al lugar un toque hasta pintoresco. Sin embargo estoy en total acuerdo contigo en relación al maltrato que se le da. Yo soy egresada de la UCAB, y los espacios libres son como describes que en un tiempo fue “Tierra de Nadie” de la UCV, lleno de jardines, caminarías, kioscos, bancas. Espacios perfectamente cuidados; pienso que es cuestión de educación y cultura, me refiero a las autoridades y profesores en general. Al sentimiento de pertinencia y pertenencia hacia esa tú casa de estudio, a querer lo nuestro. Pero si un profesor caminando con un cigarrillo lanza la colilla en el suelo y los alumnos ven, se les otorga el derecho de hacer lo mismo. Recientemente un acto de vandalismo quemó el Aula Magna. Aquí son tiempos duros la anarquía se ha apoderado del país no hay quien le ponga el cascabel al gato… Triste pero cierto. Un abrazo.

Deja un comentario