¿El que persevera vence? No estoy seguro…

Sep 30, 2010 1 Comentario por

Si te fijas en mis últimos artículos, en lo que va de año he estado replanteándome muchas cosas que hemos dado por ciertas. Desde ahí, el proceso me ha llevado a cuestionar a los “gurús” de mi propio campo como conferencista, a contradecir frases de mis abuelos y de mis padres, a desafiar los planteamientos de los ex profesores de la universidad y atreverme a ver la “relatividad” de cualquier idea, incluso en las de aquellos cuya experiencia casi puede decir: Si yo digo que la vaca es negra, es porque tengo los pelos en la mano…

La verdad es que ha sido un proceso muy íntimo, muy personal y aún estoy digiriendo algunas cosas. De hecho, ni siquiera he tenido necesidad de llamar a ninguno para inflar el ego y decirle: “He descubierto que estabas equivocado(a) en… x”.  Todo depende de las circunstancias, del momento particular de cada quien, de las necesidades individuales, del país en el que vives, del contexto cultural de tu ciudad, de la historia personal involucrada y también del nivel y tendencia a la locura conciente o inconciente de cada quien :D. (la locura conciente, es aquella en la que deliberadamente decidimos ser distintos por un fin, pero de eso hablaré otro día) J

Cuando un significado no me queda claro, siempre acudo al diccionario de la Real Academia Española. Sin embargo, por experiencia sabemos que este no sirve para definir a cabalidad ciertas expresiones o palabras que uno dice en la cultura de su propio país y que nos han condicionado de tal forma que sólo esa frase o palabra, es la que realmente define lo que uno siente. En ese sentido para entrar en el tema de este artículo y hablando en “venezolano puro”, no castellano, en venezolano, quiero compartir contigo si eres de otro país, que cuando una persona es fastidiosa con un tema, insistente, repetitiva y su nivel de enfoque en algo se vuelve obsesivo, para la gente a su alrededor ese fulano es: “una ladilla”. Verbigracia los niños cuando quieren un juguete.

Seguramente tú, al igual que yo, escuchaste por tu lado, la frase que decía mi abuelo: “Pa´ lanté… que el que persevera vence”, asentiste con la cabeza y la compraste como yo, es decir “te volviste una ladilla”. Por supuesto, esa frase no sólo suena hermosa, motivadora, con frecuencia cierta y eventualmente hasta necesaria, no obstante, desde esa relatividad de la que hablaba, con el tiempo he aprendido que “no siempre el que persevera vence…”

Desde otra perspectiva, esa frase, desde una perspectiva muy personal tiene sentido sólo si:

a)    Estamos totalmente claros, mental y emocionalmente de qué queremos y para qué lo queremos,

b)    Nos apasiona, nos emociona, nos mueve la fibra y nos expande como personas o profesionales la posibilidad de alcanzar ese algo…

c)    NO es para conquistar el amor, el afecto o el reconocimiento de otro ser humano que nos ataca y/o nos desprecia constantemente.

d)    No es para complacer a alguien, a costa de nuestro propio bienestar, ni para perjudicar a otra persona.

e)    Se persevera de forma conciente y con apertura para aprender y cambiar

Cuando estas condiciones no están claras: aparecen los bachilleres luchando por graduarse en una carrera que no les gusta y para la cual tampoco tienen el talento natural. Se quejan los empleados que no se identifican con la empresa en la que están, no se sienten satisfechos con sus salarios y no sienten que su labor es un reto que les apasiona, pero luchan a muerte para quedarse en ese lugar y por supuesto las parejas se niegan a aceptar que esa media naranja hace rato se volvió “medio limón amargo” y se repiten a sí mismos(as): “es que yo hago lo que sea por salvar mi matrimonio… “

¿Tiene sentido la perseverancia en estos casos, o contrariamente hace más sentido una pausa inteligente para cambiar de rumbo o replantear la situación?

Yo lo reconozco “soy una ladilla” con lo que me interesa, pero eso sí, yo cambié en mi cabeza la frase por:

“El que persevera vence” por: “El que persevera con claridad, inteligencia, versatilidad (capacidad de cambiar) y pasión… tiene altas posibilidades de vencer y disfrutar”.

No hago la frase determinista, porque también existe un margen de espacio para la voluntad de Dios (o el universo, como prefieras) y la voluntad de los otros. Por eso también diría que hay momentos para perseverar, momentos para tomarse una pausa momentánea y momentos para retirarse definitivamente…

Incluso a nivel de negocios, suelo asesorar muchas gerencias de ventas en empresas y empresarios independientes de mercadeo multinivel en diferentes países y entre mis asesorías suelo invitarlos a “perseverar inteligentemente” y darse cuenta que:

a) Hay personas que necesitan tomarse su tiempo y su espacio para analizar su propuesta y perseverar para convencerle, puede hacerte ver desesperado(a) o con poca orientación al servicio, perdiendo toda opción de venta…

b) Existen clientes cuyas condiciones comerciales de pago, exigencias y complicaciones lo convierten en un mal negocio y perseverar para lograr la cuenta, puede ser un problema para tu empresa…

c) Cuando se trata de mercadeo multinivel, hay personas que no están en su momento, no comprenden a plenitud el negocio o no están dispuestas a pagar el precio por su libertad financiera, y si se auspician, esperarán que las cosas sucedan mágicamente… Como no funciona así, luego dirán que el negocio no sirve y se convertirán en una mala y errónea publicidad para lo que haces…

Con esos, definitivamente es mejor no perseverar…

Como magistralmente lo muestra la caricatura de Warner Brothers que ilustra este artículo, en la que un perro hizo hasta lo impensable para que Porky lo adoptara como mascota y cuando quiso irse, ya no pudo safarse…

Es necesario que pongas tu máximo esfuerzo y más, para que las cosas se den, pero aprende a leer la vida con menos rigidez y dale la oportunidad al universo y a Dios para que te sorprendan con mejores oportunidades o aprendizajes cuando las cosas se compliquen…

Esa sorpresa sólo sucede, si eres capaz de soltar la soberbia y humildemente retirarte momentánea o definitivamente para perseverar de otra forma… Persevera para convertirte en tu mejor versión, de ahí es que aparece todo lo que esperas…

Nos vemos en cada sueño por construir y cada abrazo con el corazón…

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Motivación y Enfoque

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One Response to “¿El que persevera vence? No estoy seguro…”

  1. Deyanira Vasquez says:

    Hay una sola palabra para opinar sobre tu artículo, sencillamente EXCELENTE.

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