¿Cómo guiar el comportamiento de otros?

Sep 05, 2011 3 Comentarios por

Hace algunos días tuve la oportunidad de escucharle decir a mi madre la conferencista @SoyMilagrosPino:

“Desde hace unos años, la sociedad tiene una generación de padres, que prefirieron evadir los procesos de “disciplina”, (normas que se cumplen de una forma y un tiempo específico), a cambio de ser “amigos” y ganarse el afecto / aprobación de sus hijos.

Esta situación, ha contribuido con que muchos niños, jóvenes que han ido convirtiéndose en adultos, hoy poseen niveles significativamente más altos de falta de estructura interna, incumplimiento de reglas, falta de compromiso con sus promesas / disciplinas y hasta desidia o irrespeto, ante cosas que son básicas en casa, el trabajo y la calle…”

No me importan los “por qué” ni los diagnósticos en este momento, me importan los aprendizajes y las medidas a tomar para esta situación. En función de esto antes de avanzar, cabría preguntarse ¿Qué hay detrás de la definición de amigos?

Si te fijas, frecuentemente un(a) amigo(a) es a quien le llegamos tarde, a quien no le pagamos a tiempo las deudas, a quien le damos excusas por no cumplirle promesas, a quien no le devolvemos lo prestado y de quien esperamos que sea alcahuete ante ciertas equivocaciones deliberadas. 

¿Te ha pasado eso con amigos?

Ahora bien, la pregunta más importante es: ¿Cuánto me pesa que mis hijos o la gente que guío en mis proyectos, confunda en ese retorcido concepto de amistad, la diferencia entre la confianza respetuosa y el abuso confianzudo?

Creo firmemente en la creación de vínculos amigables, cercanos y cálidos, sin embargo, hay que dejar bien claros los límites de las relaciones , porque al confundirse la confianza e incumplirse normas, disciplinas o acuerdos, la convivencia se fractura, los resultados buscados se hacen distantes y la relación se vuelve un infierno.

Es ahí donde aparecen los padres rogando a sus hijos para que ordenen sus propias cosas y supervisores o gerentes lidiando con trabajadores que sin tener un mejor desempeño, ni conscientizar la situación de la compañía o su área, asumen que los “bonos de productividad” y la mejora de beneficios, es una obligación y no una consecuencia de la calidad que ponen para que su trabajo aporte resultados.

¿Ahora bien pasa eso con todo el mundo? ¿Significa que no se puede tener una relación cercana con hijos o personas que nos brindan servicios laborales? ¡No! Significa que la relación no puede tener libertades absolutas y necesita límites cada vez más claros.

De hecho, hay un refrán popular con muchas versiones que dice: “el mono sabe qué rama trepa”. Este no es otra cosa que “la gente sabe de quién puede abusar y de quién no”.

Es difícil asumirlo, pero el problema no son los demás, sino nosotros y las reglas de juego que no aclaramos desde el principio, por pretender jugar a ser “buenos” o “chéveres” (bacanes, padres, chulos, etc) sin un adecuado equilibrio.

No pretendo que se pierda la cordialidad, ni el ambiente de confianza, sin embargo, es necesario que comprendas que hay una gran diferencia entre tener una relación amigable y ser amigos…

La relación amigable deja el espacio para momentos de espontaneidad en lo que somos, busca la confianza para ser, pero diferencia claramente los momentos de “relax” de los momentos de “esfuerzo” en la convivencia diaria…

Aunque tienda a parecer muy conductista, el planteamiento nuestro como consultores al trabajar con padres en colegios o líderes en empresas es:

El cambio de la gente (niños o adultos) se da como producto de un sistema de acuerdos que genera consecuencias positivas  al comportamiento deseado y produce consecuencias negativas al comportamiento no deseado. Un sistema que establece claramente la relación derechos – deberes.

Por supuesto, esto tiene que ser:

  1. Predecible (previamente conversado).
  2. Contingente (en el momento inmediato que suceden los hechos).
  3. Congruente (en intensidad acorde con lo sucedido).

Ahora bien, necesito que leas “entre líneas”. NUNCA dije Premios / castigos. No interpretes lo que no dije.

Para que haya un premio o un castigo, tiene que haber alguien que tiene el poder de premiar / castigar. Aquí el poder lo tiene “el acuerdo” realizado entre ambos.

Si el poder lo tiene el acuerdo, la gente asume las consecuencias de sus actos. De hecho, así es más sencillo dialogar sin sentirnos culpables con hijos o trabajadores que nos dan servicios, porque ante exigencias desproporcionadas a final de período la pregunta que define la decisión es: ¿Cumpliste con los acuerdos? 

Es muy sutil, pero contundente la diferencia. ¿Logras verlo?

Enfatizo: “consecuencias positivas o negativas por el tipo de cumplimiento”. Esto significa que cada líder establecerá una conversación simple, que deje acuerdos “previos”, de lo que cada quien obtendrá o dejará de obtener, al cumplirse o no cumplirse los acuerdos.

La apuesta es por una relación más transparente, donde los trabajadores puedan predecir con cierta efectividad qué acciones les generan bonos, ascensos, aumentos o reconocimientos y qué comportamientos les pueden causar amonestaciones leves o severas.

Si trasladas esto a la vida en familia, cada muchacho(a) debe tener claro, qué le permite ganarse los permisos o la complacencia de ciertos deseos y qué acciones le privan de los privilegios y gustos que le fascinan.

Si la relación acción/consecuencia, deberes/derechos fuera entendida a cabalidad por mucha gente, no hubiera tantas personas actuando como víctimas, echándole la culpa a la suerte, al destino, a sus padres o los otros por lo que les sucede…

Esas personas comprenderían que lo que nos pasa a todos, es el resultado de las decisiones que asumimos emprender o que dejamos de hacer.

Ahora bien ¿Dónde radica el reto de esta propuesta? En que tanto los líderes y padres se esfuercen para:

1) Aclarar acuerdos previos.

2) Respaldar las palabras con hechos. (Las amenazas y promesas, NO sirven sin acciones)

2) Cumplirlos y hacerlos cumplir en el tiempo y condiciones prometidas.

3)  Evitar premiar acciones que incumplen con los acuerdos.

4)  Administrar las excepciones para mostrarse comprensivos, pero no convertirlas en reglas.

5)  Ser entusiastas al premiar y reconocer.

6)   Trabajar con nosotros mismos, nuestro sentimiento de culpa y nuestra necesidad de ganar afecto por romper acuerdos. (El afecto NO es para ser comprado, es para compartirlo genuinamente).

Aunque lo parezca, las consecuencias positivas NO son para ganarnos una sonrisa y las consecuencias negativas NO son para consumar venganzas. Son para lograr de una manera asertiva y adulta relaciones positivas para las personas vinculadas.

Esto no será nunca una ciencia exacta, ni un método perfecto, además hay ambientes donde es más complicado de aplicar y situaciones personales que debemos trabajar internamente.

Esto necesita tiempo, diálogo, perseverancia, auto encuentro… Sin embargo, si es posible con paciencia.

¿Tú cómo lo ves? Espero tus comentarios más abajo de este artículo

Nos vemos en cada sueño por construir

Gabriel Ruda – Conferencista Internacional

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3 Respuestas to “¿Cómo guiar el comportamiento de otros?”

  1. angelicaguanche03 says:

    Hermoso, muy sentido, muy real. Coloco el link en mi blog. Digno de leer y reflexionar. Retratas la Gerencia moderna mal implementada.

  2. Gabriela says:

    En realidad, es la primera vez que leo tu Blog. Encuentro, en tu manera, de expresar las cosas mucha frontalidad, trasparencia, sentido común que es lo que muchos de nosotros necesitamos al leer no sólo un artículo, recomendación o algo que nos oriente a ser mejores padres, hijos o amigos.
    Te doy gracias por compartir tus conocimientos como profesional, pero agradezco más la sencillez de tus palabras que me facilitan poder meditar en lo que escribes.

    Tienes muchos temas buenos. Seguiré leyendo. Me encanta leer este tipo de temas, analizarlos y profundizarlos.

    Nuevamente muchas gracias.

  3. jacque says:

    Es realmente interesante tu articulo, debido a que en un espacio corto, dejas sustancioso escrito, resaltando de una manera muy profesional, el aporte maravilloso para cada uno de tus lectores. Gracias que sigan las buenas vibras.

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