Cita a ciegas, cita de ciegos o qué?

Jul 11, 2012 4 Comentarios por

Me siento orgulloso! Mi facebook tiene personas interesantes para leer…

Debo reconocer que a veces puedo cuestionar al otro, pero aprendí que cuando un dedo índice lo señala, lo otros tres me señalan a mí y termino cuestionándome yo. Por supuesto que hay un pensamiento crítico y en algunos momentos escribo frontalmente mis diferencias. En algunos me pregunto “quién soy yo para cuestionar” y en otros simplemente pienso: “es su manera de pensar y yo me reservo la mía”.

Este escrito nace de la lectura de un artículo de alguien que respeto y por ese respeto (además porque tuve tiempo), me disfruté reflexionar a partir de leerla. Si quieres ver más sentido a lo que escribiré, te recomiendo que leas primero el artículo de ella, por el cual respondo aquí: http://www.adrianapedroza.com/?p=1212

 

Querida Adriana:

Me he pasado excelentes  ratos, cuando he tenido tiempo para leerte, porque mis encuentros con tu blog dirigen mi pensamiento en otras direcciones, incluso cuando hablas de futbol, porque como hombre atípico que no lo sigue, puedo confundir el Chelsea con un equipo Alemán. Además me gusta, porque a veces puedo figurarme un poco quién es la autora que está detrás del lenguaje elocuente, del humor negro y del pensamiento crítico, sarcástico y hasta blasfémico, aunque eso jamás significa que puedo decir: “quién eres”.

 

Soy Psicólogo y entre las muchas tendencias de la psicología está la generación de perfiles de personalidad, entre los cuales hay muchísimas clasificaciones que van desde los arquetipos de Jung, pasando por los Eneagramas, hasta llegar a un sin fin más, que pueden incluir a los neoterapeutas que usan cualquier barbaridad (hasta los test de Cosmopolitan) como forma de tipificar el comportamiento humano.

 

No tengo nada en contra de las tipificaciones (al menos no contra las serias). Creo que sirven como indicio, para luego validar cómo son las personas y de hecho debo confesar que yo mismo a veces las he usado. Sin embargo, me cuido mucho de no generalizar, porque puedo ser victima de mi propio boomerang, con un trancazo detrás del cogote y además con una etiqueta tipificada en el pecho que seguramente no me describe.

Asiento con la cabeza ante tu artículo y es verdad, (te cito):

“A muchos hombres les gusta buscar una pareja que se encuentre por debajo de su nivel intelectual, económico o social, que lo mire desde abajo y que se sienta afortunada de estar con un tipo como él”. Sólo me surge una pregunta entre muchas. El que eso sea verdad en una gran cantidad de hombres, ¿Es suficiente para aseverar que “todos los machos latinos” somos así?

Además me surge otra pregunta: En ese proceso de masculinización de roles que han adoptado muchas mujeres de hoy ¿Cuántas de ellas se podrían ceñir a esa tendencia de ejercicio de poder exactamente igual que un hombre? Especialmente esas que hacen invulnerables todos sus flancos y atropellan primero con sus estudios, lo que ganan, su apariencia, su pedigree o todas las anteriores.

Creo que es una condición natural que a los seres humanos “inconscientes” les guste “el poder” en las relaciones, porque creen que eso les da potestad para dominar y libertad para no ser dominados. Absurdamente, como si de eso se tratara relacionarse… pero bueno, eso es tema de otro café…

Ahora bien, cada quien puede elegir lo que quiera, pero surge un cuestionamiento importante, que todo el mundo debe hacerse a la hora de salir con alguien: ¿Qué estamos buscando en esa salida? Alguien para discutir ideas con profundidad, una persona que nos de una buena bailada de discoteca, un ser cercano para hablar de lo que somos, una noche de sexo fogoso sin compromiso, una posibilidad de una relación que se formalice, sólo compañía para una buena comida, un encuentro informal para hablar trivialidades…

No todos buscamos lo mismo y a veces el encuentro fracasa por las diferencias en la búsqueda que cada uno tenía al momento de ir al Coffee Bar. Por eso, puede que haya muchos hombres que si, pero no a todos nos gustan (te cito) las tetonas simples (que sólo ofrecen imagen)… por lo menos no para consolidar pareja…

Si alguien lo que está buscando es sólo un revolcón esa noche, por supuesto que los/las intelectuales les van a dar urticaria. Al mejor estilo de consultor de marketing: No van a perder su tiempo mercadeando algo, en un público que no es su target…

Si por el contrario alguien está buscando “un ser humano a quien conocer, reconocerse a sí mismo y ver una oportunidad de crecimiento”, la tetona que no tiene tema de conversación, le puede encantar físicamente, puede que hasta se acueste con ella, pero difícilmente la relación prospere. (Por cierto, aclaro que no puedo decir que todas las pechugonas son así… De hecho hay algunas que conozco que son realmente brillantes)

Es lógico que te haga ruido, me parece absurdo que alguien se niegue un café con otra persona y te declare “demasiado intelectual”, sólo por haber leído tus artículos. Aunque la vida tal vez te ahorró la salida con un perfecto idiota.

Sin embargo, creo que cuando las cosas nos hacen ruido, ese ruido más que llevarnos a un afuera nos tiene que llevar a preguntarnos, ¿En qué medida el idiota tiene razón, aunque sea un poquito? Es decir,

¿En qué medida cuando alguien me dice eres demasiado “lo que sea”, me pudiera estar regalando una posibilidad de reflexión, de auto observación, porque se atrevió a decirme algo que nadie me había dicho?

Te compro el consejo y me encanta tu frase: “No sabemos qué tan larga es la vida, por eso es mejor extraerle el jugo a cada instante que podemos darnos el lujo de compartir con otro ser humano, como un simple ser humano. Sin las caretas del trabajo o la profesión, sin el corsé de las reuniones sociales, simplemente de yo a yo”

Ahora bien, aunque entiendo la intelectualidad que recomiendas, hay que tener cuidado porque a veces puede mal interpretarse y no ser el mejor camino para llegar a ese contacto genuino. De hecho quizás afiance la máscara, pegue con “Súper Pegamento” a nuestro cuerpo la indumentaria del/la profesional y esconda al ser humano real, porque se queda en la mente que analiza, que interpreta, que categoriza, que cita autores, que pretende ver la tendencia de pensamiento del que ocupa la silla contraria, en lugar de sentir lo que siente mientras habla. 

A veces la intelectualidad mide al otro, lo filtra, le pone distancia y de cuando en cuando le da una estocada para ver si está a la altura de esa mesa en la que está sentado con nosotros… Así es esa intelectualidad que presta su ropa a un ego arrogante, que golpea antes de ser golpeado, hiere antes de ser herido y crea distancias innecesarias… porque su pasado la mantiene a la defensiva!

Por supuesto,

En una mesa donde la intelectualidad no pasa por quiénes somos, qué nos preocupa, en qué no somos ni de lejos los mejores, en qué todavía tenemos un gran trabajo por delante, en qué tenemos muchas preguntas aún, en qué flaqueamos y sólo están los trofeos, los diplomas, los reconocimientos, los viajes o los libros… En esa mesa lo único que se sabrá que es de verdad, es el café que está allí… Aunque quién sabe, puede que hasta sea instantáneo.

He puesto grandes esfuerzos en que mi intelectualidad y mi profesión sean sólo una herramienta, no una carta de presentación, ni menos la forma de conexión principal otros.  Hace relativamente poco me di cuenta que quien se sentaba a tomar café, era sólo una parte de mí, no era todo mi “yo” y esa parte se estaba perdiendo de personas valiosas

Por supuesto, me tocaba a mí decidir, en qué área de mi vida cabían esas personas y con qué frecuencia, a la hora de preguntarme, para qué voy a ese café… Fue ahí donde entendí que cada persona tiene algo que agregarme como valor, si leo entre líneas lo que dice… No todos se quedan, pero al menos el café supo mejor y algo dejó…

Un fuerte abrazo de blog a blog, de corazón a corazón… Con la admiración y el cariño de siempre!

A todos… Nos vemos en cada sueño por construir

Gabriel Ruda 

Sígueme en twitter: @gabrielruda

Visita mi página: http://www.gabrielruda.com

P.D. La autora con la que interactué, es Adriana Pedroza. Dale un vistazo a su blog y es ineludible la compra de sus libros: “Si papi, no me jodas” y “El venezolano Feo” (Disponibles Allí). http://www.adrianapedroza.com

Advertencia: Su estilo no es para todo el mundo. Algunas de sus reflexiones son jocosas, otras pueden resultar muy ácidas, otras muy… Adriana!  Sólo para lectores ávidos de leer estilos diferentes y plantearse pensamientos distintos.

Actualidad y cotidianidad, Familia y Relaciones

Acerca del autor

Visita www.gabrielruda.com para conocer el lado del conferencista, contratarlo o recomendarlo para tu próxima convención, lanzamiento o evento de capacitación.

4 Respuestas to “Cita a ciegas, cita de ciegos o qué?”

  1. Ayesha R. F. says:

    La sincronicidad de la vida extraordinaria como siempre, hacía tiempo no leía algún blog, pero el tuyo y el de Adriana me movieron a pensar y más aún a “sentir”. Gracias por las reflexiones.

  2. Gabriel Ruda
    Gabriel Ruda says:

    Un fuerte abrazo Ayesha! Me contenta Agregarte valor desde el corazón

  3. NombreRudi contreras says:

    Hola doctor, estoy interesada en que me ayude con una orientación de pareja. No sé que hacer, estoy desesperada

  4. Liliana Abad Henao says:

    Me encantó tu articulo!!! me encanta tu forma de pensar y de escribir. Hace rato que no leía algo con un estilo tan fresco, tan real, tan espontaneo. Estaba preparando una clase de gestión humana y encontré un video tuyo muy interesante en youtube sobre evaluación del desempeño.

    Gracias por compartir tus conocimientos y tus idea, seguro te seguiré leyendo.Soy psicóloga y vivo en Colombia, así que si algún día visitas el país para una de tus conferencias te agradezco me lo hagas saber e incluso te puedo ayudar con la logística y la publicidad del evento.

Deja un comentario