¿O se hace bien o no se hace? (Segunda parte)

Ago 25, 2010 1 Comentario por

Vengo de una familia en la cual tenía que colaborar con todos los asuntos domésticos, para poder ganarme el derecho de salir a jugar metras (canicas, pichas, jugas), ir a la cancha de basket, salir en bicicleta, ver televisión, ir a una reunión de amigos o prender el Atari.  Si ya sé, “se me cayó la cédula”!

El asunto típico de los chamos (chavos, chavales, chamacos) de ayer de hoy y de siempre, cuando tienen este tipo de imposiciones domésticas, es hacer las cosas lo más rápido posible, sin importar el nivel de calidad en el acabado y a veces con engaños para acceder a la diversión rápidamente. ¿Evidencias? Dejar parte del polvo barrido debajo de un mueble, dejar la basura en el cesto sin botar en el ducto o depósito, dejar los vasos lavados aún con olor a jabón o alguna parte sucia de lo encomendado.  ¿Te parece conocido?

Seguramente alguna vez habrás escuchado como yo en este tipo de situaciones, la frase retumbante, repetitiva y típica de los adultos cuando sobrevenían los regaños por el mediocre trabajo:  “Las cosas se hacen bien o no se hacen”.

A simple vista, es una frase poderosa e impulsadora de excelencia, sin embargo tiene un: “pero” bastante condicionante. Y es que ese poder idealista de excelencia no es generalizable a todo y tiene validez sólo si:

a) Se trata de hacer un favor a alguien,

b) Hay que ejecutar tareas sencillas de la cotidianidad (como las labores de limpieza)

c) Hay que culminar algo que ya sabemos y tenemos experiencia sobre cómo hacerlo.

Desafortunadamente, en el caso de proyectos como emprendedores, en el aprendizaje de nuevas habilidades, el cambio de ramo profesional, inicio de nuevos hobbies o actividades deportivas, esta puede ser una frase tremendamente “cercenadora de ilusiones” y enormemente “castrante de iniciativas”.

Sólo piensa en tu “primera vez…” Epaaaa no estoy hablando de sexo 😉 (Al menos no solamente) Me refiero a tu primera vez  en cualquier cosa en la que hayas iniciado un aprendizaje como novato(a). ¿Cómo eras? Seguramente tenías cierto grado de torpeza, lentitud,  actuabas con dudas, te equivocabas, ejecutabas acciones de forma incompleta, te saltabas pasos por la ansiedad de hacerlo rápido y el desconocimiento hacía que tus resultados no fueran como los que veías que tenían otros más experimentados o tú esperabas.

No cabe duda, sobre la buena intención de la frase: “O se hace bien no se hace” y la conciencia de excelencia que pretende inculcar, pero basta ver la frustración de la gente que abandona rápidamente porque las cosas no salen bien en sus primeros ensayos, para darnos cuenta que efectivamente roba energía, cuando muchos terminan justificando: “Como no lo hago bien, mejor no lo hago”.

Compro la base de la frase, sólo que yo la modificaría y sería algo como:

“Si ya sabes cómo hacerlo, tienes que hacerlo lo mejor que puedas, si no sabes cómo hacerlo y te interesa la actividad, persevera hasta que aprendas a hacerlo excelente”

Ahora bien, no puedo dejar de hacer énfasis en que el nivel de excelencia (es decir cuánto excedes la calidad), siempre dependerá de cuánto interés tengas en esa actividad, cuán importante es para tus objetivos o tus sueños personales o cuán valioso es lo que haces para alguien con quien te comprometiste previamente.

Hago esta aclaratoria, porque como buen perfeccionista, a veces me he visto tratando de perfeccionar habilidades que no necesito tener de forma extraordinaria y ese tiempo podría estar aprovechándolo en aprender otra cosa o fortalecer otra habilidad más importante, como efectivamente me pasó con Photoshop, cuando la verdad es que no soy diseñador gráfico y no lo necesitaba más que para algunas cosas puntuales de diseño.

Definitivamente hay cosas en las que no nos interesa ser excelentes, sino hacer las cosas con una calidad aceptable, porque simplemente es parte de un hobbie y porque no afecta los intereses o el bienestar de alguien, como le sucede a muchos con el baile social o con el karaoke.

Contrariamente, si una actividad o proyecto te mueve la fibra,  sientes que tienes talento para hacerlo, es necesaria para tu avance, te gusta y estás decidido(a) a hacerla parte de tus objetivos, empieza ya, equivócate, disfruta el proceso de aprender del error y enfócate en subir tu nivel a lo máximo que puedas llevarlo…

Para los emprendedores y los soñadores, sólo existe ponerse en movimiento hasta perfeccionar la habilidad, la técnica y la capacidad de hacerlo… pero darse por vencido o no intentarlo, JAMÁS!! Aquí, lo único que cabe es la paciencia y el disfrute, hasta ser especialistas y llegar hasta donde queremos…

Se hace hasta hacerlo bien y mejor, me gusta más!

Nos vemos en cada sueño por construir!

Gabriel Ruda

Conferencista Internacional

Sígueme en FacebookTwitter

P.D. Te recomiendo leer la primera parte que inspiró este artículo. Haz click aquí:

http://www.motivacionyresultados.com/¿o-se-hace-bien-o-no-se-hace-primera-parte/

Liderazgo y Equipo, Motivación y Enfoque

Acerca del autor

Visita www.gabrielruda.com para conocer el lado del conferencista, contratarlo o recomendarlo para tu próxima convención, lanzamiento o evento de capacitación.

One Response to “¿O se hace bien o no se hace? (Segunda parte)”

  1. Marco Rangel says:

    Me identifiqué con el contenido de este artículo porque ciertamente era una premisa que se mencionaba en mi casa. Mi papá fue una persona muy exigente; nos inculcó muchas cosas útiles para la vida, como la responsabilidad, el respeto, entre otras, pero siempre en grado superlativo; no era fácil alcanzar lo que pedía…sin embargo, andando por la vida, me encontré con otra frase que me ayudó a flexibilizar, y fue “no sacrifique la eficacia por la eficiencia” lo que se puede interpretar como: no dejes de cumplir con algo porque no esté perfecto (y yo le agregaría) retómalo y perfecciónalo en el futuro inmediato. Puedo asegurarles que me ha funcionado muy bien.

Deja un comentario