¿O se hace bien o no se hace? (Primera parte)

Ago 25, 2010 1 Comentario por

Una amiga seguidora de mi grupo, me preguntó en privado: Yo escribo cuentos infantiles. Se trata de unas historias que sé que dejarán ganas de continuar leyendo a los niños. Tengo tiempo escribiendo y me he dedicado con mayor deseo a unos, que creo que por ser cortos y de fácil lectura podrían ser publicados semanalmente, pero aún no he tenido suerte con los diarios locales. Vivo en Yaracuy y no han tomado en cuenta mis pedidos. La ayuda que buscaría de tí sería…. información.  Sí me pudieras ayudar estaría siempre agradecida…. Un beso de agradecimiento de antemano!

Mi respuesta:

La mejor forma de ser publicado en un diario, comienza con la auto publicación. Algunos de mis artículos han salido en revistas, algunos han quedado relegados a una red social o a mi blog, algunos han trascendido a las páginas de otras personas, otros se han quedado en el olvido. Independientemente del resultado, eso no merma mis ganas de teclear.
Creo que todo comienza por dejar salir tu pasión por escribir y lanzar tus escritos al mundo virtual de internet, sin la pretensión de un reconocimiento inmediato. Haz un blog propio (gratuito) en www.blogger.com o http://es.wordpress.com/. Son gratuitos y bastante intuitivos para los que no son tan tecnócratas.

Pídele a algún amigo que sepa más de internet que tú, para que te de algunas indicaciones sobre cómo alimentar el sitio, adornarlo y ponerle tu sello personal. Creeme que cuando menos te lo esperes, los cuentos estarán sonando más de lo que esperas.

Puedes incluso crear una página personal en facebook, que puede ser “Cuentos para niños” y pedirle a tus amigos que coloquen “me gusta” a medida que vas escribiendo nuevos relatos. Recuerda que lo importante es que te lean, ¿dónde? que importa, que te lean. ¿Cuándo?, tampoco importa, lo que está en internet siempre llega a las manos de alguien por rebote y cuando menos lo esperes llegará a quien lo necesitas.

Para crear la página en facebook puedes hacer  click aquí:
http://www.facebook.com/pages/create.php?campaign_id=368885149649&placement=pgall&extra_1=0

Si vas a vivir financieramente de los cuentos infantiles, eso sólo lo dirá el tiempo. Seguramente tendrás mucho por depurar en tu técnica de escribir en el interín del asunto (no lo sé), aprendizajes sobre cómo piensan/sienten los niños, etc. De cualquier manera, todo comienza con ponerte en movimiento,

No dejes que esa frase que dice: “las cosas se hacen bien o no se hacen” frene tus ganas de ponerte en movimiento, porque a veces eso es lo que hace que muchos atletas, si no van a grandes competencias no entrenan con entusiasmo o a emprendedores que si no tienen un gran contrato o cuenta garantizada no se ponen en movimiento. (De esto escribiré en la segunda parte de este artículo)

Tú escribe con amor y entusiasmo todas las semanas amiga, del editor que crea en tí, se encargarán: El tiempo y las acciones que tomes para que te vayan conociendo al menos virtualmente. Siempre habrá alguien que conoce a alguien, que a su vez conoce a alguien, que puede ser tu contacto para ser publicada.

Feliz viaje dentro de tí y este nuevo proyecto.

Que viva este sueño por construir!

Gabriel Ruda – Conferencista Internacional

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Liderazgo y Equipo, Motivación y Enfoque

Acerca del autor

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One Response to “¿O se hace bien o no se hace? (Primera parte)”

  1. Azury Mendoza says:

    Gabriel, ¡cuánta inspiración y cuánta verdad detrás de éstas líneas!

    Me ví reflejada en muchos de sus párrafos, y por eso me atrevo a compartir mi experiencia porque quizá, tal como dices, termine sirviéndole a alguien más.

    Me pasó que, estando en 2º año en la universidad (más cerca de los treinta que de los veinte, otra historia llena de bemoles y determinaciones napoléonicas), fue cuando me atreví a darle mis escritos a alguien más que a mi círculo de amistades más cercanas. El resultado no se hizo esperar: La hoy jubilada profesora Luz Marina Rivas me conminó a enviar mis escritos a los concursos dentro de la universidad. No muy convencida todavía, envié con más temor que recelo una tríada de cuentos cortos muy duros, recreados en las risueñas incongruencias del ambiente urbano caraqueño, y nuestra sociedad bien pintoresca y particular. Me dije a modo de consuelo: “Si no gano ningún reconocimiento, por lo menos habré hecho reir con mis tragicomedias a alguien por un espacio de tres minutos, por lo menos”. Estaba equivocada.

    Alguien más estuvo de acuerdo con mi profesora respecto a mi capacidad y sensibilidad para describir las barbaridades de una manera más o menos coherente. Así pues, todavía incrédula y con una cantidad casi vergonzosa de correcciones sobre mis manuscritos, logré dos reconocimientos de la UCV, y la pública satisfacción de hacer lo que me gustaba con la venia de los jurados expertos.

    Aprovechando la inspiración de los reconocimientos y el calor del entusiasmo, corrí con mi sobre de manila y mis más caros anhelos bajo el brazo el último día de convocatoria a MonteÁvila Editores, y me gané una plaza en el Taller de Narrativa que dirige nada más y nada menos que Carlos Noguera, director de la casa editorial. amistades nuevas, intereses viejos, una combinación siempre bienvenida. Desde entonces, la vida me ha cambiado y llevado en direcciones distintas; pero sigue intacto el deseo y el empuje de escribir.

    Es cierto que no puedo decir que todos mis escritos hayan sido afortunados, de hecho, una cantidad considerable no ha pasado de ser meros Borradores de Escritorio en MiPC. Sin embargo, la constancia ha dado sus frutos: Hoy día dirijo junto a mi esposo un modesto espacio cuya razón de ser radica en las correcciones de estilo -entre otras cosas-, y aún cuando me deslindé hace tiempo del sueño de vivir del arte de la escritura (por razones netamente pragmáticas y muy terrenales, como habrá de suponerse) , no puedo decir que me ha ido mal escribiendo.

    Tengo siempre algo qué hacer, desde la corrección de una tesis hasta una esquela para alguien a quien no se le da bien el asunto de la escritura, y puedo asegurar con orgullo que todos los escritos que, de una u otra forma he ayudado a ver luz, me han dejado el buen sabor de la experiencia en el paladar.

    Es, como reflejas en tus escritos, vencer el temor primigenio de la crítica y el temor al fracaso. Y respecto al impepinable “Se hace bien, o no se hace”, desde mi experiencia puedo añadir que, en el camino, se van perfeccionando las armas con las que haces de la excelencia, una forma de vida.

    Saludos desde el corazón.

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